Sendero Pico Chamizo

Sendero Pico Chamizo

Resumen del Recorrido

Resumen del recorrido
El pico Chamizo es uno de los techos de Málaga. En una provincia tan montañosa como la malagueña, esta cima, con 1.640 m, es la tercera cota en importancia, por detrás de la Marona (2.066 m) y el Torrecilla (1.919 m). Estamos, por tanto, ante un recorrido de alta exigencia técnica y física por la diferencia de cota desde el inicio, el tipo de terreno por el que se discurre y la propia disposición geomorfológica del pico. Aún así, todas estas cuestiones no hacen más que incrementar el interés de esta ruta, de visita indispensable para cualquier montañero y amante de la naturaleza.

Clasificación MIDE
clasificacion mide
Perfil del Recorrido
Perfil del recorrido
Detalle del Recorrido

Tipo de recorrido Circular
Punto de Salida Mirador Alto de Hondonero
Punto de LLegada Mirador Alto de Hondonero
Distancia 5.030 m
Tiempo Estimado 3 horas 25 minutos
Cotas máx. y mín. 1.640 – 1.200 m
Desnivel neto acumulado 1.119 m
Desnivel acumulado subida 561 m
Desnivel acumulado bajada 561 m
Puntos de agua  –
Hitos de interés 1. Mirador del Alto de Hondonero
2. Cueva del Chamizo
3. Pico Chamizo
4. El Rodaero
5. Cueva de Toma y Bebe
6. Tajo de la Culebra
Época recomendada Primavera, verano, otoño
Modalidad A pie
Espacios Naturales Protegidos ZEC (Zona de Especial Conservación) Sierra de Camarolos
Señalética No señalizado
Senderos homologados que conecta GR 249 Gran Senda de Málaga
PR-A 394 Sierra Gorda
Hoja topográfica (1:25.000; 1:50.000) 1:50.000 (1039)
1:25.000 (1039-III)
Pasa por terrenos privados

Lo más destacado

Lo más destacado
El recorrido en su totalidad no tiene desperdicio, pues las vistas van cambiando a medida que ascendemos descubriendo nuevas panorámicas a cada paso. No obstante, se puede destacar el paso por la Cueva del Chamizo, ya que sus grandes dimensiones nos permitirán, con poco esfuerzo, adentrarnos bajo el arco de piedra que forma su entrada, además de ser un punto de refugio idóneo donde guarecerse en las frecuentes jornadas de viento y lluvia que azotan estas sierras. El siguiente hito a destacar es el vértice geodésico, el pico de esta sierra que, con forma apuntada, nos recompensará el espíritu aventurero y montañista. Y, por último, la vuelta por Sierra Gorda y el descenso hasta la Cueva de Toma y Bebe atravesando praderas salpicadas por piornos azules, con toda la majestuosidad de la cadena de sierras como telón de fondo, es de una belleza difícil de superar.

Prestar Especial Precaución con...

Prestar especial precaución con…
La ruta exige prestar la máxima atención desde el inicio hasta el final, dados los terrenos que vamos a tener que pisar. Además, es importante seguir las indicaciones de hitos de piedras una vez hayamos alcanzado la cresta de la sierra del Chamizo, pues desviarnos de la vereda que indican puede significar complicarnos mucho el recorrido. Además de esto, es de muy alta dificultad el paso desde el Rodaero hasta la Sierra Gorda, ya que después de dirigirnos hacia las laderas situadas al sur y cruzar la vaguada, deberemos ascender por un paso en el que tendremos que hacer uso de las manos. Por último, indicar que deberemos estar atentos y prevenidos ante la situación cambiante del tiempo, ya que es un recorrido que discurre por encima de los 1.400 metros y las condiciones meteorológicas pueden llegar a ser muy severas.

Partiendo del Mirador del Alto de Hondonero, al que podremos acceder en vehículo, iniciaremos nuestra ascensión a este pico, uno de los más altos de la provincia de Málaga por detrás únicamente de la Maroma (2.066 msnm) y el Torrecilla (1.919 msnm).

Aunque la ascensión puede realizarse por varias vías, la propuesta en esta ruta accede por la conocida como Cueva del Chamizo. Hasta llegar a ella, tomaremos un descanso o cinta, aplicando el término local, situada en la ladera de la sierra y muy empleada por los escaladores para llegar al sector de escalada localizado en la propia cueva. Este pasillo natural en la pared vertical está colonizado por vegetación y nos situará justo debajo de la cueva. Desde aquí, y con la ayuda de las manos, subiremos por la ladera vertical hasta llegar a este gran abrigo de roca calcárea que se abre en pleno escarpe de la ladera norte del Pico Chamizo. Se sitúa prácticamente bajo el vértice geodésico y ofrece cobijo y frescor a los montañeros que se aventuran a ascender a esta cumbre. Poco a poco desde la portentosa entrada, la gran abertura va menguando hasta convertirse en una angosta cavidad. Las paredes y techo de la cueva presentan vías de escalada y especies rupícolas vegetales de gran interés, incluso protegidas como la Saxifraga biternata.

Seguiremos la dura ascensión hasta llegar a la línea de la cumbre que, como un afilado cuchillo, marca la divisoria entre las comarcas de la Sierra Norte de Málaga y la Axarquía. Al llegar a este punto, tendremos unas vistas fabulosas del Hoyo Cácaro, una enorme dolina que se situará a nuestros pies, y nuestra vereda coincidirá con la que asciende desde el extremo occidental de esta montaña y que tiene inicio en
las Pilas del Señorito. Es por eso que, desde este momento, podamos ayudarnos en la orientación por las marcas existentes formadas por hitos de piedra. Desde aquí, buscaremos el vértice geodésico cresteando, extremando las precauciones en cada paso y disfrutando de las vistas que nos ofrece la altura de esta sierra en los 360º, con la Axarquía y el mar a un lado y con toda la orografía del centro de Andalucía al otro, llegando a identificar hasta 5 provincias diferentes.

Una vez coronado el vértice geodésico a 1.640 msnm, iniciaremos la bajada dirigiendo nuestros pasos hacia el oeste, buscando la vaguada que nos conduce hacia el Rodaero, también conocido en el pueblo como Desumbaero, o Caos por los escaladores. Este impresionante desprendimiento de rocas forma un cono de deyección que tuvo su origen en esta vaguada con bloques procedentes de dos puntos principales, para, posteriormente, ir perdiendo velocidad al contacto con los materiales arcillosos de Hondonero abriendo su frente en forma de abanico. La dimensión de estos bloques y la elevada altura que salvaron desde su ubicación inicial, hace pensar que la distancia recorrida hubiera sido mayor de no haber dado con unos materiales de naturaleza tan plástica como las arcillas.

Estando en la parte alta del Rodaero, nos dirigiremos a Sierra Gorda utilizando un paso que, en primer término, nos llevará hacia la vertiente sur de esta elevación montañosa, la cara que se orienta hacia Alfarnate. Desde estas laderas ascenderemos por un paso dificultoso, en el que deberemos emplear las manos, hacia la cima de Sierra Gorda. El cruce del Rodaero por su parte posterior y el paso desde el Chamizo hasta Sierra Gorda, nos proporcionará unas vistas espectaculares de Alfarnate y sus navas, llevándonos hasta parajes muy poco conocidos y transitados.

Desde la cima de Sierra Gorda iremos hacia la Cueva Toma y Bebe, refugio de pastores y ganado que alberga un pequeño nacimiento de agua en su interior, de ahí que también sea conocida como la Fuente de Toma y Bebe. Su nombre proviene de la tradición oral, pues según cuenta la historia un viajante sorprendido de noche por una tormenta fue a resguardarse a esta cueva sin percatarse de la presencia en ella de un pastor cobijado en su interior. El pastor, para sorpresa y espanto del viajante, le ofreció agua del manantial a la voz de “toma y bebe”, provocándole tal susto e impresión que le causó la muerte.

En este punto, llamado Puerto del Quejigo, enlazamos con la Gran Senda de Málaga y descenderemos por la antigua vereda de Alfarnate hasta las inmediaciones del Mirador del Alto de Hondonero, no sin antes desviarnos levemente del GR para atravesar de nuevo el Rodaero por un paso de vistas espectaculares junto al Tajo de la Culebra, uno de los tajos más bellos de esta cadena de sierras. Su pared se dispone muy cercano a la verticalidad y salva una altura de varias decenas de metros, mostrando un escarpe muy limpio, sin apenas grietas, fracturas o vegetación. Es, por tanto, de gran atractivo para los escaladores e, incluso, para las aves, pues no es extraño ver en su cima posada alguna rapaz, como el águila real, oteando el horizonte desde esta inmejorable atalaya.